¿Por qué las sombrillas de jardín siguen siendo imprescindibles en verano?

Llega el verano y con él las altas temperaturas. Apetece más que nunca salir al jardín: disfrutar de un buen libro al aire libre, de una bebida refrescante en la tumbona o de una sesión de bronceado natural. A pesar de que son muchos los beneficios de tomar el sol, no debemos olvidar que lo importante es disponer de zonas de sombra en el jardín. Nuestra piel y nuestro cuerpo nos lo agradecerán.

Pero ¿cómo acondicionar los espacios exteriores cuando llega el verano sin tener que hacer frente a una costosa reforma? Olvídate de los ruidos, los retrasos y las molestias de las obras.

Las sombrillas de jardín son la mejor herramienta para habilitar en un periquete un pequeño rincón de descanso.

Nos pueden servir para darle una tregua al calor durante el día, pero también para poder organizar cócteles veraniegos en el exterior.

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Los beneficios de las sombrillas de jardín

 

La principal ventaja del parasol de jardin frente a otras alternativas es su practicidad.

Basta con ponerlo o quitarlo para habilitar una zona a la sombra, sea para un día o para toda la temporada.

Aun así, cada vez son más las personas que no limitan su uso al verano. Muchos ven en ella un elemento que permite trazar un espacio de relajación y confort en el que olvidarse de las presiones del día a día.

Puede que sea porque nos recuerda a los tradicionales parasoles caribeños, símbolo de vacaciones idílicas y bienestar. Aun así, ¿por qué no aprovecharlo?

De todos modos, y en caso de que solamente queramos usarlos para tener una zona de sombra en el jardín, los parasoles siguen siendo la mejor opción. ¿Por qué? Porque, al ser plegables, no es necesario disponer de un trastero o un sótano para almacenarlos.

Todas las variedades de sombrillas para jardín

Hay dos tipos de sombrillas para jardin. Los dos tienen en común las características que hacen del parasol el accesorio de exteriores que nunca pasa de moda.

Sombrillas fijas

El primer tipo son las sombrillas fijas. Gracias a su brazo plegable, pueden ser instaladas en cualquier pared o mueble. Son, eso sí, una apuesta con cierta vocación de permanencia. Asegúrate de que tienes claro dónde vas a colocarla.

En todo caso, un interiorista puede asesorarte para sacarle el mejor partido a tu adquisición.

Sombrillas portátiles

En segundo lugar, tenemos las sombrillas portátiles. Se trata del modelo clásico: el que puede montarse en cualquier sitio y transportarse de un lugar a otro sin demasiada dificultad.

Están indicadas para jardines en los que hay mucha actividad. Sea para improvisar una zona de juego para los niños o para montar unas mesas sobre el césped, el parasol de jardín portátil es una solución fácil, cómoda y rápida.

Dentro de este segundo tipo también hay una amplia variedad de posibilidades.

Algunos se sustentan con un mástil que asciende hasta el centro del parasol. Son las llamadas sombrillas exocéntricas.

Por otra parte, también es posible que el mástil esté unido a la parte superior del parasol por el lateral, y no por el centro. Este segundo tipo puede llegar a ser muy útil si queremos situar una mesa debajo de la sombrilla. De este modo no nos molestarán ni el mástil ni el pie, que quedarán en uno de los lados.

¿Cuál elijo?

Hasta ahora, hemos hablado de las posibles estructuras que pueden adoptar los parasoles de jardín. Pero existen dos elementos más a valorar a la hora de elegir una sombrilla u otra. Esos dos elementos son el material, por un lado, y la forma de la parte superior del mismo, por otro. Esta última suele ser rectangular o hexagonal.

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La mayoría de veces, hablar con un especialista es la mejor manera de decidir el material que mejor se adapta a nuestras necesidades.

Las circunstancias a tener en cuenta son muchas y muy variadas.

Vivir en una zona lluviosa o más bien árida, por ejemplo, puede resultar decisivo para decantarnos por un parasol de manera o descartarlo totalmente dependiendo de la capacidad de adaptación del mismo a las condiciones climáticas y ambientales de la zona.

Por otra parte, y en función de la accesibilidad de la zona donde deseemos colocarlo, optaremos por un material más ligero o más pesado.

En el caso de las sombrillas de cemento, tienen a su favor su durabilidad y resistencia. Son, sin embargo, más difíciles de mover. Si prevés que vas a tener que cambiarla de sitio a menudo, mejor optar por un parasol rellenable. Su estructura está hecha de resina y en su interior se suele introducir arena, para evitar que se los lleve el viento.

Para elegir bien, debemos tener en cuenta tanto nuestras necesidades como usuarios como las posibilidades del espacio donde queremos colocar el parasol.

Hay una sombrilla para cada jardín. Si tienes dudas sobre cuál es la tuya, consúltalo con un profesional.

Y si ya lo tienes claro, ¡cuéntanoslo en los comentarios!

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