Hace poco hablamos en nuestro blog de las claves del minimalismo en decoración, pero ¿sabes de qué trata el estilo maximalista? En este post vamos a contarte no solo cuáles son las diferencias entre estas tendencias opuestas, sino también las claves principales que definen este diseño tan particular. 

Si te atreves con un estilo ostentoso, chic y nada discreto, sigue leyendo para descubrir cómo lograr tener un hogar de estilo maximalista.

Claves para entender el diseño maximalista​

Aunque pueda parecer en un principio algo caótico, el maximalismo en decoración sigue una serie de pautas bien delimitadas. No podemos hablar de pautas concretas, pero sí de generalidades que dan forma a un estilo, en apariencia, sencillo de conseguir.

El estilo maximalista, sin duda, el más recargado de los estilos, ya que cualquier forma, color, acabado y textura son válidos en su composición.

Algo que hay que saber es que no consiste simplemente en reunir objetos sin ton ni son y ni mucho menos escogerlos al azar. Cada elemento debe elegirse con criterio, pensando en su conveniencia y en la posible combinación con el resto de piezas que van a integrar el espacio.

Lo importante es que plasmes en tu vivienda ese sentimiento personal que evoca cada uno de los objetos escogidos. Cada uno tiene su historia y, en conjunto, hacen un repaso por lo que ha sido tu vida hasta el momento. Así que llena tus librerías, paredes o estantes de elementos decorativos.

A grandes rasgos, es un diseño pensado especialmente para hogares que quieran reflejar modernidad y buen gusto sin renunciar a ninguna corriente decorativa.

Decoración maximalista: así se consigue

Para comprender un estilo, lo mejor es visualizarlo en los grandes grupos decorativos que integran la vivienda: mobiliario, telas, iluminación… Para facilitar el proceso, aquí te dejamos unas pautas generales a seguir:

1. Apuesta por ambientes cálidos plagados de colores alegres.

Lo importante, para no caer en la estridencia, es mantener una paleta fija de colores en la que ir añadiendo pequeños detalles en tonos complementarios:

  • Azul
  • Naranja
  • Amarillo
  • Morado
  • Verde
  • Rojo

2. Si te cuesta apostarlo todo al color, puedes optar por la opción monocromática. La paleta de colores se limita al blanco, negro y gris, pero los estampados y las texturas siguen siendo infinitos.

La ausencia de color no implica la de maximalismo.

2. Abusa de estampados, texturas y formas.

Flores, rayas, figuras abstractas… todo tiene cabida en un estilo al menos inusual. Para que los patrones no choquen entre sí es necesario delimitar sus escalas para que todo dé una imagen equilibrada. El papel pintado es una excelente opción para aquellos que quieran dotar a la habitación de textura.

3. El eclecticismo es tu aliado.

Incorpora piezas atrevidas al espacio sin miedo, desde muebles vintage a otros de estilo industrial o nórdico.

» También te puede interesar: Eclecticismo en decoración de interiores

4. La iluminación se utiliza como elemento con el que puede aportarse dramatismo.

En este sentido, los candelabros de pie o de techo resultan ideales, como objeto decorativo y funcional por igual. Las velas o las lámparas con formas imposibles son también buenas opciones que has de tener en cuenta.

» También te puede interesar: La iluminación ideal para el hogar

5. Las telas adquieren una relevancia capital.

Suelen ser pesadas, como la pana o el terciopelo, pero los colores empleados son muy vivos. A través de elementos textiles es como se consigue dar corporeidad y solidez al espacio. Algo que poco a poco va incorporándose a la corriente es la tendencia patchwork, en la que distintos trozos de tela forman un puzzle ecléctico de estampados y tejidos.

Interiorismo maximilista: el papel del arte

El arte es, sin duda, un elemento propio del estilo. Los muros se visten por completo con piezas como si de una galería se tratase, armando una especie de colección propia.

Si te gusta coleccionar y combinar objetos de diferente naturaleza y tamaño, te aconsejamos disponer de una pared amplia en tono neutro para que sean las obras las que destaquen por sí mismas.

Blanco, gris o nude ayudan a potenciar el impacto visual de la pieza y mantener el equilibrio necesario.

Si lo tuyo no es el arte o no quieres exponer todo tu repertorio, una buena idea que podemos darte es combinar los objetos artísticos con elementos como espejos, relojes de pared o esculturas en relieve enmarcadas. La clave está en aportar tu gusto personal al mosaico de vivencias.

La decoración maximalista no solo busca lo llamativo de grandes estampados, mobiliario u objetos. Los elementos únicos, inesperados, son los que de verdad aportan ese toque original característico. Verás en anticuarios o mercadillos un paraíso donde encontrar tesoros inusuales para exponerlos en tu casa.

¿Te convence el estilo maximalista? Si te gusta esta propuesta, comparte para difundir. Y si lo que necesitas es un profesional que te asesore, solicítanos información. Haremos realidad tu idea y te informaremos de cada paso del proceso para que quede totalmente a tu gusto. 

Posts que también te gustarán